Fideicomiso ganadero: Una oportunidad para volver al ruedo

La figura del fideicomiso ganadero es una alternativa para inyectar dinero en una actividad que busca recuperar el terreno perdido tras la fuerte liquidación del stock; los casos más exitosos

En los últimos años, los ganaderos argentinos se han descapitalizado por políticas oficiales que desalentaron la actividad e hicieron liquidar sus rodeos. Hoy, la realidad es que por la menor oferta los precios de la ganadería se han recuperado, y hay muchos productores que quieren volver a la actividad. Pero la pregunta es cómo: fundamentalmente, es problemático este regreso para el pequeño productor que no tiene recursos financieros para comprar vacas ni para producir pasturas.

Es en este contexto que toma dimensión la figura del fideicomiso ganadero, una herramienta que algunos empresarios ya están utilizando (como se informa por separado) pero que, según algunos especialistas en el tema, no está muy difundida aún por falta de conocimiento, y que constituye una oportunidad de inyectar dinero, tanto del sector como fuera de él, a la actividad.

El fideicomiso ganadero es un contrato de capitalización de hacienda que consiste en que una persona o sociedad (el capitalista) propietaria de hacienda o con capital para adquirirla la coloca por un tiempo determinado en un establecimiento agropecuario propiedad de otra persona o sociedad (el propietario o capitalizador), que tendrá la obligación de manejarla y alimentarla, repartiendo al final del contrato las ganancias (por ejemplo, terneros, kilos de hacienda gorda, etcétera) en las proporciones determinadas en el contrato.

Esta herramienta aporta transparencia y seguridad al negocio, siempre que el fiduciario (que es un tercero que se contrata para desarrollar el negocio) tenga experiencia en la administración de este tipo de actividad, según coincidieron Francisco Pertierra Cánepa, profesor titular de la Cátedra de Fideicomisos de la Universidad del Centro de Estudios Macroeconómicos de la Argentina (CEMA) y director ejecutivo de la Asociación Argentina de Fideicomisos y Fondos de Inversión Directa (Aafyfid), y Horacio Colombet, de Servicio Financieros Rurales, de la Unidad para el Cambio Rural (UCAR) del Ministerio de Agricultura de la Nación.

Leer la nota completa en La Nación >>